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jueves, 3 de mayo de 2012

Uno nunca aprende nada

Ando como Sócrates: solo sé que no sé nada. Ya cursé una licenciatura, pero no he terminado nada: apenas acabo de empezar.
Todas las materias y maestros, los apuros por terminar de leer el libro, redactar un trabajo decente, las horas y horas frente a la computadora, sin dormir. Todo esto no ha sido más que un entrenamiento.
La Universidad me quedó solo como una orientación valiosa. Tengo una idea de las cosas que debería saber o poder hacer, pero disto mucho de ser tan capaz como un profesional.
Me falta ejercicio, práctica. Se me hace tarde, dentro de poco ya no tendré tiempo ni lugar para equivocarme. Debo sentarme a ensayar lo que supone que aprendí.  Debo hacerlo ahora: una y otra y otra vez.
Porque los saberes no se capturan, se practican. Quien no practica olvida, y alguien que olvidó lo que una vez supo queda como si no hubiera aprendido nunca. Claro que se puede volver a aprender, pero hay que estar haciéndolo porque en realidad uno nunca aprehende nada.

martes, 31 de enero de 2012

Y ahora, ¿qué?

Acabo de terminar de cursar mis materias en la universidad. Empiezo a hacer el servicio social. Trabajo en mi tesis. Es un momento de transición. Una especie de limbo, porque ya no soy estudiante, pero tampoco trabajo. Ahora, luego de cuatro años y medio en la escuela, se supone que puedo hacer un trabajo profesional. Y ya he tenido oportunidad de hacerlo.
     El asunto es que, así como yo, hay cientos, quizá miles de jóvenes más. Muchos seguramente más capaces o esforzados, más merecedores de ese trabajo en la redacción de un periódico con el que ahora sueño. Sí, ya terminé la licenciatura, pronto me titularé (espero). Y qué. Sigo siendo nadie, sigo sintiendo la misma incertidumbre que antes de entrar a estudiar.
     Mi promedio no me garantiza un buen empleo, el título tampoco me lo atraerá como si fuera un imán. He de empezar desde abajo, como todos. Con prácticas profesionales en las que con gusto trabajaré casi gratis a cambio de experiencia y, con mucha suerte, tendré oportunidad de que me contraten de lo que sea.
     Porque, puestos a ver la situación, aunque yo quisiera desarrollar cierto tipo de trabajo, la verdad no me importaría hacer lo que nadie más quiere por una razón muy simple: necesito el empleo. Me urge que alguien me pague una cantidad aunque sea precaria de dinero con cierta regularidad porque, ahora que ya no estudio, se terminó mi beca. Y ya saben, uno necesita recursos para hacer el consumo elemental necesario para vivir.
     Así que sigo más o menos como al principio, sin saber bien qué hacer o cómo. Porque el presidente del empleo no cumplió y el entorno es cada vez más adverso. Si mis abuelos pudieron con su esfuerzo darle a sus hijos casa, carro y carrera, yo no sé siquiera si alguna vez podré adquirir un departamentito pinche para vivir, tomando en cuenta que los créditos del Infonavit ahora son casi impagables, a 30 años o más.
     Me dirán que no debo quejarme. Que me va mucho mejor que a los jóvenes nini o a quienes han tenido que unirse a las filas del crimen organizado. Quizá tengan razón y comparado con eso es bastante fortuna poder decir "acabo de terminar mis materias en la universidad". Al menos yo puedo plantearme otras alternativas a futuro, aunque sea difícil.
     Pero igual protestaré: por mí, por ellos y por todos los demás. Porque no tendría por qué ser así de duro. Todos deberíamos tener acceso a la educación y después aspirar a un empleo digno, bien remunerado, en el cual desarrollar nuestras potencialidades humanas. Esto, que es un derecho, parece ahora un privilegio.
     Ya sé que todos están más preocupados por la elección del próximo presidente, que seguramente nos la pondrá peor, sea quien sea. O contando muertos, o buscando a los hijos perdidos, o tronándose los dedos para que cuadren las cuentas y todavía sobren unos centavos para comer. Pero esto también es importante.
     Cercenarle el futuro a una generación es sacrificar, no sólo a los jóvenes, sino a la nación entera. Yo quiero tener un empleo no nada más para poder comer o pagar la renta, sino para aportar con lo mejor de mis capacidades para que este país no se hunda en la mierda más y más. Ese es mi más genuino deseo.
     Ojalá que lo pueda realizar.

sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Aspiraciones profesionales?

Ninguna. Yo no quiero dejar de ser nunca una humilde estudiante de periodismo, con muchas ganas de aprender y mucho miedo de equivocarse.

Tendré en algún momento que salir a trabajar. Y entonces espero ser suficientemente capaz para hacer bien lo que tenga que hacer. Tener paciencia, no cansarme, no traicionarme.

No aspiro a ser una reportera consumada, yo lo que quiero es contar historias. Acercarme a la gente y preguntar, buscar documentos y encontrar respuestas.

No quiero  nunca ser una columnista pretenciosa. Pero si alguien quisiera saber mi opinión, deseo poder darla con una explicación suficiente de mis argumentos.

Si he de investigar, no quiero cansarme ni desistir hasta encontrar el dato que precise o concretar la entrevista que requiera.

Si he de corregir o editar, deberé tener claros los criterios para hacerlo.  Quiero siempre estar dispuesta a escuchar,  no cerrarme a las razones de los otros, consciente de soy humana y puedo equivocarme.

Si alguien, alguna vez, pide mi ayuda para algo, quiero dársela en la medida que me sea posible.

Eso sí, he de dejarle claro a los demás, pero sobre todo a mí misma, que nunca podré ser LA gran periodista que todo el mundo espera. Lo único que puedo y debo hacer, es comprometerme a ser siempre no más de lo que ahora soy:

Una humilde estudiante de periodismo, con muchas ganas de seguir aprendiendo, y mucho miedo de hacer las cosas mal.

¿Para qué tener aspiraciones profesionales, cuando es suficiente una declaración de principios? Las aspiraciones se las traga el olvido cuando el futuro no sale como se espera a la hora de volverse presente. Pero los principios, si lo son de verdad, van firmes con uno todo el camino hasta la tumba.

Yo quiero que estos sean los míos. Ojalá que sí, que no sean una mera cursilería idealista de una joven e ilusa estudiante.

sábado, 10 de julio de 2010

Entre la inmediatez y la profundidad

Una cosa es el periodismo, y otra la historia. El periodista debe estar enterado de lo que pasa ahora, en este momento, e informar de ello a sus lectores. Pero, ¿eso nos condena a textos tan efímeros como el instante en que se leen?
Parte del trabajo del periodista es entender, y hacerle entender al lector, la importancia de los hechos. Pero para eso hay que leer, investigar. Los acontecimientos no se explican ni tienen significado por sí mismos. Debe haber profundidad en los textos para que sea posible explicar, interpretar.

miércoles, 7 de julio de 2010

Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI

Ayer se anunció el ganador de este prestigioso premio en la categoría texto. El ganador fue El rastro en los huesos, de Leila Guerreiro, publicado en la revista Gatopardo en abril de 2008.
Los otros cuatro textos nominados, entre 963 que se registraron, fueron:
Morir por PEMEX. Tragedia en la sonda de Campeche, de Emiliano Ruiz Parra, publicado en el diario Reforma.
Los olvidados, el capítulo que faltaba, de Martín Riepl, publicado en la revista Etiqueta Negra.
Historia humana de una bala, de Juan Andrés Valencia, publicado en la revista Soho.
Los muertos de nadie, de Juan alejandro Sullivan y Juan Pablo Figueroa, publicado en CIPER
Más detalles sobre el premio, los nominados y el jurado, acá.

lunes, 14 de junio de 2010

El periodismo. ¿Vale la pena vivir para este oficio?

Yo digo que sí, pero esto no es un artículo de opinión, sino una recomendación. Esto fue originalmente publicado en El País, acá.

Perspectivas de una profesión en tiempos de crisis

Juan Cruz presenta en el cierre de la Feria del Libro de Madrid su libro 'El periodismo ¿Vale la pena vivir para este ofico?'

CAMILO SÁNCHEZ - Madrid - 14/06/2010

Las palabras del periodista francés Jean Daniel, en la primavera de 2008, van en camino de ser un presagio acertado. Con un ejemplar del diario Le Monde entre los dedos le dijo a Juan Cruz: "Esto será alguna vez el suplemento del 'Le Monde' en Internet". La metáfora le quedó sonando al periodista de EL PAÍS y sirvió de hilo conductor para confeccionar su más reciente libro: El Periodismo, ¿Vale la pena vivir para este oficio?El texto es un compendio de entrevistas con varios directores de importantes medios de comunicación, prologado por el director de EL PAÍS, Javier Moreno, donde se indaga sobre los derroteros de una profesión y una sociedad en épocas de turbulencia: crisis económica, desestructuración de las sociedades, auge de Internet y falta de curiosidad de las nuevas generaciones.

lunes, 31 de mayo de 2010

El periodista y los narcos

Como introducción, la columna de Héctor Aguilar Camín, hoy, en Milenio: Su vida con el narco.
Esta es la historia de un reportero de Chihuahua que empezó a recibir llamadas del narco. Casuales y respetuosas primero, confianzudas y exigentes después.
Le pedían ayuda para pelear contra “los de enfrente”, el cártel rival, al que apoyaban las autoridades. Le ofrecieron dinero y luego droga.
Picado por el gusano profesional del periodismo, que es la curiosidad, el reportero siguió contestando el teléfono a sus interlocutores.
La familiaridad trae desprecio, dice un dicho inglés. La familiaridad telefónica con el narco trae confianza y se vuelve exigencia.
Al principio, los no buscados interlocutores se dirigen al reportero como “licenciado” o “patrón”. Quieren ayuda en su pelea desigual. Un día le anticipan: han matado a unos rivales aquí y allá, y quieren que no se publique nada sobre los muchachos que hicieron la tarea.
El reportero no sabe qué hacer y no hace nada. Entonces sus interlocutores cambian de tono: empiezan a llamarle “compa” y a decirle que no les ha cumplido.
No existe pacto ninguno y por tanto no puede haber incumplimiento. Pero el tono que hay al otro lado del teléfono es el de un socio que se siente traicionado.
Delgada línea narca.
El nombre del reportero que cuenta su historia es David Piñón. Trabajaba para El Heraldo de Chihuahua y hoy es su jefe de redacción. Una versión corta de su experiencia fue publicada en Nexos 
Antier, en Xalapa, le fue entregado a Piñón el Premio Nacional de Periodismo en el género de crónica correspondiente a 2009.
A continuación, el testimonio del propio David Piñón Balderrama:

lunes, 3 de mayo de 2010

Día Internacional de la Prensa

Ya voy a escribir más yo, lo prometo. Por lo pronto les dejo un reportaje de El País, a propósito de este día. Se titula El periodista como personaje incómodo.
Para que se animen les reproduzco una lista con 10 asesinatos sin resolver, que se incluye en el bonito reportaje:

10 asesinatos sin resolver

1. La masacre de Maguindanao, Filipinas, 2009
En el hecho más letal contra la prensa: 30 periodistas y dos asistentes de prensa fueron asesinados en la provincia de Maguindanao, el 23 de noviembre de 2009. Los periodistas formaban parte de una delegación que acompañaba a partidarios de un político local a presentar las credenciales de su candidatura para gobernador. Las autoridades aseguraron que un clan político rival fue responsable de la terrible masacre, que causó 57 víctimas mortales.

domingo, 25 de abril de 2010

Un fragmento de Tomás Eloy

Dice Tomás Eloy Martínez:
Ningún periodista podría cumplir de veras esa misión si cada vez, ante la pantalla en blanco de su computadora, no se repitiera: "Lo que escribo es lo que soy, y si no soy fiel a mí mismo no puedo ser fiel a quienes me lean". Sólo de esa fidelidad nace la verdad.
Para leer el texto completo El periodismo vuelve a contar historias, haga click acá.

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Y el periodismo en Haití luego del terremoto?

Seguro ni siquiera se lo había preguntado. Pues bueno, aquí están los buenos de El País para responder. He aquí una entrevista con Max Chauvet, director y copropietario de Le Nouvelliste, uno de los diarios más importantes del país, que narra cómo han enfrentado la catástrofe, y cómo les afecta.
Le adelanto que, de 24 redactores que tenían, ahora sólo trabajan con 12. Lo que en realidad sorprende es que estén decididos a seguir trabajando.

domingo, 21 de febrero de 2010

Mi esposa Mbaré

Un corresponsal en el Congo se casa con una mujer para obtener la visa
que le permitirá asistir al juicio de un dictador. Ella lo espera para pasar la luna de miel.
Él nunca regresa. ¿Qué puede decir ese hombre veinte años después?

Manuel Jesús Orbegozo cuenta este secreto en Etiqueta Negra, acá puede leer
la historia completa. Da para muchas discusiones esta anécdota, que además
de interesante está muy bien escrita.

jueves, 18 de febrero de 2010

Nota Roja: Presentación del libro

La cita: miércoles 17 de febrero, a las 10 de la mañana en una sala de la UAM Azcapotzalco. Aunque el libro ya había sido debidamente presentado en septiembre del año pasado, esta segunda presentación no está de más. Hacen falta más trabajos de estos, y difundir los que ya existen.
El libro, cuyos autores son Marco Lara Klahr y Francesc Barata, trata la nota roja desde una perspectiva amplia, con miras a un lector que lo mismo pueda ser especialista o lego. Hace un recuento histórico de lo que ha sido la nota roja en México, así como de sus mayores exponentes. Aborda la cuestión de nomenclatura: Esa fuente ya no se llama nota roja, sino seguridad, policía, justicia, etcétera. Pero ese no es el meollo del asunto.
Lo que preocupa a estos autores, lo que constituye la mayor aportación de este libro, es la transgresión de derechos en dicho género periodístico. El manejo de la información, denigrante y ofensivo, poco respetuoso para con los implicados, es el punto fuerte en el análisis que los autores realizan.

Para conocernos

El periodismo está inscrito en las humanidades. Entre ellas se mezclan y nutren, por eso cuesta trabajo definir, distinguir entre lo que es estrictamente periodístico, literario, antropológico, sociológico, etcétera...
Todos ellos tratan sobre la gente. Aunque abordan el gran tema de la humanidad, sus aconteceres, características, pasiones, conflictos, acciones y contradicciones de maneras distintas al final lo que subyace es eso: La gente, lo humano.
Hay diversas formas de trabajo, que muchas veces comparten entre sí. Curiosamente la entrevista es algo que utilizan todos, o casi todos. Desde el periodista al antropólogo, pasando por el investigador social. ¿Por qué? Pues simple: La mejor forma de conocernos entre nosotros es hablando frente a frente.
Incluso entre los escritores o filósofos; puede que no entrevisten expresamente a alguien, pero requieren de la comunicación con otros, breves y aparentemente intrascendentes conversaciones cotidianas que les enseñan a conocer y percibir a las personas.

martes, 9 de febrero de 2010

Tema de debate

Ahora que reviso un documento que podría servirme para la tesis, encontré lo siguiente, a propósito de las posturas que han tomado ciertos medios de comunicación, como CNN y la Revista Time, al solicitarles a algunos de sus reporteros dejar de publicar entradas relacionadas con su trabajo profesional en sus blogs personales.

¿No le está permitido a un periodista, en virtud de su empleo en la sala de redacción y acceso a las fuentes, expresar sus opiniones personales fuera de la oficina? ¿Son las compañías de medios dueñas del tiempo libre de sus empleados? ¿Aplican tales prohibiciones solo a los periodistas o también a los ejecutivos en la sala de redacción?
Nosotros, el medio. Por Shayne Bowman y Chris Willis. Editado por J.D. Lasica. Traducido por Guillermo Franco M. Si le interesa, lo puede descargar acá

Es una discusión importante y sumamente pertinente, dada la importancia que Internet ahora tiene. La gente verdaderamente interesada en periodismo tiene que darse cuenta de eso: Ahí están planteados buena parte de los problemas del periodismo de hoy. Claro que hay otros temas muy importantes, algunos de los cuales serán siempre recurrentes porque así debe de ser. El periodismo, como la ciencia, debe cuestionarse a sí mismo constantemente; pensarse y repensarse para no perder el rumbo...
Pero estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que a estas alturas, parece más importante discutir sobre esto que sobre la pretendida "objetividad".

viernes, 5 de febrero de 2010

Sueños guajiros, o proyecciones a futuro de un periodista en ciernes

Todos tenemos sueños guajiros, proyecciones a futuro sobre una vida profesional todavía incierta. Los míos son trabajar en la BBC, en EFE o hacerme un ladito dentro de un periódico o revista donde se pueda hacer un trabajo más o menos decente. Canal 11 pinta bien, igual que Canal 22; no frente a la cámara, obviamente, sino en la talacha periodística. El FCE puede ser una buena opción, aunque sea para agarrar experiencia, y Conaculta. En fin, que las posibilidades son amplísimas, mucho más de lo que pudiera citar aquí. En donde casi nunca me veo es en radio, no tengo la cultura de escucharlo.
Con el tiempo me gustaría desarrollar un trabajo especializado en periodismo e Internet, o en regulación de medios. Violencia y medios es apasionante, pero como que no es lo mío. Soy tan coyón que desmayaría a la primer amenaza u hostilidad directa. Lo que tiene de bueno este trabajo es que es más profundo, permea más allá del día a día en el que se hacen y deshacen los periódicos, las notas. Sólo así se deja de ser un pobre reportero que corretea la nota que le piden, para convertirse en alguien que sepa de algo, que pueda aportar al respecto. Ese es problema para otra entrada de blog, que tal vez haga pronto: el de la trascendencia, el de sobrevivir al desgaste del hoy por hoy para realizar un trabajo que no se pierda tan fácilmente entre las hojas de un periódico.
[Espero que futuro no me decepcione, o no lo decepcione yo a él, y dentro de unos años pueda releer esta entrada sin tristeza, odio o desilusión]

jueves, 28 de enero de 2010

Un pequeño problema


Estimado lector: Considere esta entrada nada más como los desvaríos de un joven estudiante de periodismo/comunicación, interesado en temas como Internet, periodismo, democracia, libertad; etcétera, etcétera.

¿La democracia cuesta? ¿Cuánto o cómo se debe pagar por ella? Pregunta difícil, lo sé. Intentemos con otra ¿Internet es libre, lo que se dice libre?
Yo lo amo. Me permite publicar este blog sin pagar un centavo. Puedo leer las noticias de una infinidad de periódicos, revistas completas, libros y acceder a una cantidad de documentos inimaginable. Pero, ¿es justo que se puedan obtener de manera gratuita estos contenidos?

jueves, 21 de enero de 2010

Incertidumbre personal

Advertencia al lector: esta entrada no es más que una disertación, una especie de monólogo personal que el autor sube al blog por una sola razón: Tiene que ver con su decisión personal de dedicarse al periodismo. Eso sí, no se busque elocuencia porque seguramente no la habrá.


Ciencias de la Comunicación, se llama la carrera, que se cursa en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS). Periodismo es una de las opciones terminales. No echaré el choro de por qué, pero tengo razones para querer ser periodista. En resumidas cuentas así es como quiero ganarme la vida, y no me veo haciendo otra cosa.

martes, 5 de enero de 2010

El propósito primero del periodismo...

... es suministrarle a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y gobernarse por sí mismos.

[Bill Kovach y Tom Rosenstiel, The Elements of Journalism: What Newspeople Should Know and the Public Should Expect (Three Rivers Press, 2001), 17.]

martes, 29 de diciembre de 2009

Contar en radio

En comunicación es tanto lo que hay que saber que a los que enseñan a menudo se les olvida decirnos cómo hacer ciertas cosas. Este post es pensando en esa mala profesora que nos lanzó a sacar un reportaje para radio cuando ni siquiera sabíamos reportear, y menos teníamos una puta idea de cómo adaptarlo a radio. Estoy de acuerdo en que echando a perder se aprende, pero es mejor cuando ya se tiene idea de qué es lo que se va a hacer en vez de ir, como dicen, a la buena de dios.

BUSCAR, GRABAR, EDITAR, REALIZAR, CONTEXTUALIZAR: CONTAR EN RADIO

Empecemos por dar crédito: a continuación se presenta un resumen de los puntos que publicó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en su página de Internet, donde se exponen algunas consideraciones del jurado para otorgar el Premio Nuevo Periodismo en la categoría de radio. [Para leerlo completo haga click acá]

1. FORMA Y FONDO

martes, 22 de diciembre de 2009

Requisitos para los futuros periodistas

“Jamás escribí nada que no creí que fuese cierto y justo, nunca se me pidió
que lo hiciese”

Ninguna profesión que esté al alcance del hombre reviste tanta trascendencia para
el bienestar de la sociedad como el periodista.

El periodista que triunfa debe ser capaz de transplantar una idea
de su propia cabeza a la mente de los demás.
Pero primero tiene que tener la idea que ha de trasplantar.

No debe publicar propaganda pretenciosa como noticia.

Debe abir sus columnas a la discución libre y esclarecedora.

El artículo más propenso a convertirse en tema de conversación general

es una gran crónica local.

Cualquiera puede decir que una cosa está mal, pero decir

cómo se hace para enderezarla es más difícil.

Muchas veces la tortuga le gana a la liebre en la carrera.

Las viejas reglas fundamentales del periodismo todavía

son eficaces; empero, no se aferre a una fórmula pasada

de moda cuando el público espera un nuevo modelo.

LO QUE LA GENTE QUIERE SON NOTICIAS

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